Los Jardines Ocultos 1, 2017
Los Jardines Ocultos 2, 2017
Los Jardines Ocultos 3, 2017
TERRITORIOS
Dicen
que el mundo real se ha desvanecido.
¿Es verdad que eso ha pasado?
Sí, eso dicen.
Se ha desvanecido por su transformación a un mundo cada
vez más de ideas, números y conceptos que se suceden unos tras otros. Conceptos
que se traducen en datos que son transmitidos por todo el globo y que ayudan a
desdibujar la idea de diferencia o periferia. Así, podemos comer empanadas de
maíz mientras conversamos con alguien sobre ese último gol que aquel futbolista
metió en Barcelona o sobre ese teórico que recién dio una conferencia en Perú.
Todo eso mientras escuchamos música en inglés.
Pareciera que estos datos son una nube cósmica que flota
sobre nosotros y nos controla por igual, pero es incapaz de tocar nuestros
cuerpos y territorios. Sin embargo, desde la experiencia, los afectos, la carne
y la piel sí podemos sentir la diferencia. Desde ahí, lo otro, lo que se siente
invisible, sí que existe y tal vez, podremos ver un poco de eso en la
exposición que se exhibe en esta sala.
Territorios es una muestra de fotografía
contemporánea, formada por la obra de artistas jóvenes que por la casualidad o
la firme decisión de trabajar desde aquí, han desarrollado parte de su trabajo
en el estado de Veracruz. En ella conviven fotografías análogas y digitales,
fotocopias y esculturas que nos confrontan al poner sobre la mesa las preguntas
¿puede un objeto tener las mismas cualidades evocativas que una fotografía? o
¿puede un objeto ser una imagen?
De igual forma, las relaciones que resultan de comer
paisajes de amaranto, viajar por Sudamérica y recorrer las calles de una ciudad
desierta se comunican con ensayos sobre objetos cotidianos, retratos y
abstracciones del cuerpo en una especie de Atlas visual que muestra lo
infraordinario en lo extraordinario y lo extraordinario de lo infraordinario:
un conjunto de nexos entre imágenes que nos hablan sobre lo que significa la
palabra territorio en nuestro tiempo.
Alejandra R. Bolaños
Posted on 13:02 | By Guajira | In
Con
este Paisaje
Bucólico continúo mi ya larga trayectoria, manejando el collage digital
a partir de imágenes apropiadas. Mi formación como fotógrafa me alimentó para
expresarme en varios géneros, algunos de los cuales me dieron grandes
satisfacciones, pero a partir del año 2002 comencé a experimentar con imágenes
bajadas directamente de la red.
Consideré
que ya había suficientes imágenes (fotografías, pinturas, diseños gráficos,
etc.) que podía retomar para darles un nuevo significado. De tal manera que
estos collages fueron ocupándome más y más tiempo, hasta que relegaron a la
fotografía analógica en mi proceso creativo. Ahora me encuentro en el punto de
tener varias líneas de trabajo como “work in progress” con este mismo principio
de apropiación.
Han
pasado ya dos décadas desde que dejé mi tierra natal para venir a Xalapa, hoy
soy una artista orgullosamente veracruzana, comprometida con la realidad de mi
estado adoptivo en particular, y con el de mi país en general. Por lo mismo, no
es extraño que haya enviado a esta bienal una imagen que refleja la añoranza
por los años de la otrora pacífica ciudad capital, hoy convertida en escenario
de violentos ataques a su población.
En
la delicadeza con la que trabajo mis imágenes pareciera que rehuyó la
confrontación, en favor de la complacencia, y sin embargo nada más alejado a mi
intención. Una mirada atenta a la imagen que les envío nos alerta de la
violencia presente en la sociedad, y en especial en contra de las mujeres. La
mancha morada que aparece en la cara de la mujer, simulando una lágrima, nos
revela una situación.
Paisaje
Bucólico es una imagen que
nace de un sentimiento nostálgico, un poco a la manera del “saudade” portugués,
que es más placentero que doloroso.
Intento
enviar un grano de arena lleno de esperanza y optimismo.
Paisaje Bucólico, 2016
Posted on 12:53 | By Guajira | In
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VIOLENCIA
Siempre me ha gustado ver a la creación artística como traducción y
reflexión. No me interesa como el reporte sin autoría de un hecho sino como su
crónica.
Mariana del Campo se interna aquí –de manera sutil y sin estridencias- al
asombro y al absurdo de la violencia, mediante la deconstrucción que ésta provoca.
El dramatismo de los colores que inundan y tratan de borrar una historia. Residuos
de personajes, rostros y miradas que parecen estar de regreso del viaje
dantesco.
Es ya reconocible el sello de Mariana, que reúne y mezcla imágenes,
épocas y texturas disímiles (que nos dejan con la sensación de haberlas ya visto en algún lado) pero
que ahora, más sombrías y fragmentadas, nos conducen a otro estado y nos
provocan un dejo de inquietud, fragilidad y melancolía.
En esta serie de imágenes recurrentes (donde solo una de las nueve rompe
y refuerza el discurso al mismo tiempo) Mariana se aleja de la obviedad, de lo
explícito y ensaya el más difícil camino de la sutileza que intenta penetrar
hacia la entraña.
Transitamos una época de aceptación y consumo de la violencia, como
parte de nuestra canasta básica, que nos enmudece y aleja del horror inicial y va
convirtiéndonos en espectadores pasivos. Aún como creadores, corremos el riesgo
de que, en la búsqueda desenfrenada del aplauso inmediato, las propuestas
burdas y facilonas abonen –paradójicamente- a la apología de la violencia.
Esperemos que la ocurrencia, la inmediatez y el auto-like no suplan al conocimiento, a la reflexión y a la pasión
por la vida.
Ricardo Benet
cineasta
Rojo Carmín No.1, 2016
Rojo Carmín No.2, 2016
Rojo Carmín No.3, 2016
Rojo Carmín No.4, 2016
Rojo Carmín No.5, 2016
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Rojo Carmín No.6, 2016
Rojo Carmín No.7, 2016
Rojo Carmín No.8, 2016
Rojo Carmín No.9, 2016
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